jueves, 28 de octubre de 2010
sábado, 29 de mayo de 2010
BVI y la emergencia educativa
ulterar el anuncio cristiano.“No se trata de adecuar el Evangelio al mundo, sino de sacar del Evangelio esa perenne novedad, que permite en cada tiempo encontrar las formas adecuadas para anunciar la Palabra que no pasa, fecundando y sirviendo a la existencia humana”.leer el texto completo
martes, 28 de abril de 2009
Teddy

Al estar frente a su grupo de niños de quinto grado el primer día de clase, les dijo una mentira. Al igual que todos los maestros, miró a sus alumnos y les dijo que amaba a todos por igual. Pero eso era imposible, porque allí en la primera fila, hundido en su lugar, estaba un niño llamado Teddy Stoddard.
La Profesora Thompson había observado a Teddy el año anterior y notó que no encajaba con los otros niños, que su ropa estaba desarreglada y sucia y que Teddy hasta era desagradable. Hasta llegó al punto de que la Sra. Thompson se deleitaba en marcar con rojo grandes "X" o "reprobado" en grandes letras en la parte de arriba de las tareas de Teddy.
En la escuela donde enseñaba la maestra Thompson, se les requería a los maestros que revisaran los registros de los alumnos de los años anteriores. Dejó el de Teddy para el final. Sin embargo, cuando repasó su fichero, una gran sorpresa le esperaba.
La maestra de Teddy de primer grado escribió: "Teddy es un niño inteligente que siempre está sonriendo. Hace su tarea en orden y tiene buenos modales. Es una alegría estar con él".
La maestra de segundo grado escribió: "Teddy es un alumno excelente, todos sus compañeros lo quieren, pero está un poco preocupado porque su mamá tiene una enfermedad terminal y la vida en su hogar está siendo difícil".
Su maestra de tercer grado escribió: "La muerte de su mamá ha sido difícil para él. Hace lo que puede, pero su papá no le muestra mucho interés y las cosas en su hogar pronto le van a afectar si no se toman medidas".
La maestra de cuarto grado escribió: "Teddy está completamente ausente y no muestra interés en la escuela. No tiene muchos amigos y a veces se duerme en clase".
jueves, 1 de mayo de 2008
Orientación Familiar
Conocí a Rafael hace ya más de veinte años en un Congreso de Familia en Grenoble. Allí nos contó entre conferencia y conferencia, la ilusión que tenía en la Universidad que se estaba gestando en Barcelona. Por ese entonces, era un sueño que empezaba a hacerse realidad. Luego le vi en otras instancias relacionadas con su especialidad: Familia y Educación. Guardamos en mi casa la fotografía que nos dio en aquella ocasión, de todos alineados, los 16 -dos sacerdotes incluidos- más padre y madre . Su familia, sin dudas, era su mayor galardón.El segundo de seis hermanos y padre de dieciséis hijos, Pich Aguilera ha dedicado su trayectoria profesional a promover los valores de la familia, y a difundir e impartir los Cursos de Orientación Familiar de los que el FERT es pionero. Su gran dedicación ha consistido en intentar ayudar a los padres a conseguir una educación familiar de calidad que pasara por la vertebración de unas normas y criterios, fundados en valores permanentes.
Se le considera uno de los padres de la orientación familiar a nivel mundial, ya que es uno de los promotores de la Internacional Federation For Family Development (IFFD) , que hoy en día lleva la orientación familiar a otros países.
Doctor en Ingeniería Textil, Pich-Aguilera es, además, académico numerario de la Real Academia de Doctores de Catalunya desde 1967, y participó también en la puesta en marcha del IESE (1958), formando parte de su claustro académico y poniendo a su disposición su experiencia empresarial.
miércoles, 20 de febrero de 2008
Segunda lengua

Sin embargo cabe hacer algunas consideraciones. Comenzaré con una anécdota de un episodio que me ocurrió hace alrededor de dos años. Lo elijo porque nada tiene que ver con Monte VI, ni con la segunda lengua que allí enseñamos, el inglés. Hacía yo de intérprete español-francés a un funcionario que venía, por razones de negocios, a una feria comercial bastante importante en Montevideo. De pronto, una señora se acerca y a voz en cuello comienza a hablar, en un mediocre francés por cierto, de su pasaje por un famoso colegio de religiosas francesas, cerrado desde la nefasta época de los años sesenta y setenta. No dejaba de alabar la cultura y civilización francesas y terminó ensalzando a Descartes, Voltaire, Rousseau, pensando agradar al huésped. Nunca pude llegar a saber bien que era lo que pensaba el francés de aquel diálogo, pero ciertamente que sonrió comprensivo cuando le comenté: “Comprenderá Ud. que el colegio del que hablaba la Sra. ya no existe más que en el anuario de sus antiguas alumnas”
Ciertamente, la enseñanza del francés en aquel colegio, nada tenía que ver con los principios que sostenía su ideario, al menos en el enunciado teórico. La Ilustración, aunque se estudie en el francés más puro de la Academia, si no se estudia con la necesaria ecuanimidad y espíritu crítico, no deja de lado su volterianismo anticlerical, lo afirma y enfatiza. Y te quedas sin el francés, sin el colegio y sin tus valores cristianos. Si ninguna enseñanza es aséptica, la de un idioma lo es menos.
Con un neologismo cursi se llama a este procedimiento, la contextualización para el aprendizaje de una segunda lengua. Con claridad lo veía el hijo de un pastor anglicano cuando se vino a ofrecer como profesor de inglés a Monte VI. ¿Entiende Ud., me decía, que el aprendizaje de una lengua no es posible fuera de un contexto cultural que incluye aspectos religiosos, históricos, etc.? La Corona, la Iglesia Anglicana, los double-decker y conducir por la izquierda, eran para esta persona tan necesarios como conjugar el verbo to be en forma correcta.
Cuando nos cuentan que en el aeropuerto de La Habana, los letreros estaban en español y en ruso, no vemos allí una necesidad de un turismo de masas que obligara a optar por la lengua de Moscú. Se entiende que detrás se escondía –con dificultad, es cierto- el imperialismo soviético, también en lo cultural.
Lejos de mi ánimo el discutir la necesidad de manejarse cómodamente en más lenguas que la materna. Sería una carencia intelectual y práctica imperdonable en el mundo de hoy. Lo que traigo a consideración es la necesidad de preservar determinados valores culturales, históricos y religiosos que el aprendizaje de otras lenguas puede afectar, si no está adecuadamente presentado.
Continuaremos.
Derechos de los hijos, deberes de los padres.

Tener unos objetivos claros de lo que pretendemos cuando educamos. Es la primera condición sin la cual podemos dar muchos palos de ciego. Estos objetivos han de ser pocos, formulados y compartidos por la pareja, de tal manera que los dos se sientan comprometidos con el fin que persiguen. Requieren tiempo de comentario, incluso, a veces, papel y lápiz para precisarlos y no olvidarlos. Además deben revisarse si sospechamos que los hemos olvidado o ya se han quedado desfasados por la edad del niño o las circunstancias familiares.
Enseñar con claridad cosas concretas. Al niño no le vale decir "sé bueno", "pórtate bien" o "come bien". Estas instrucciones generales no le dicen nada. Lo que sí le vale es darle con cariño instrucciones concretas de cómo se coge el tenedor y el cuchillo, por ejemplo.
Dar tiempo de aprendizaje. Una vez hemos dado las instrucciones concretas y claras, las primeras veces que las pone en práctica, necesita atención y apoyo mediante ayudas verbales y físicas, si es necesario. Son cosas nuevas para él y requiere un tiempo y una práctica guiada.
Valorar siempre sus intentos y sus esfuerzos por mejorar, resaltando lo que hace bien y pasando por alto lo que hace mal. Pensemos que lo que le sale mal no es por fastidiarnos, sino porque está en proceso de aprendizaje. Al niño, como al adulto, le encanta tener éxito y que se lo reconozcan.
Dar ejemplo para tener fuerza moral y prestigio. Sin coherencia entre las palabras y los hechos, jamás conseguiremos nada de los hijos. Antes, al contrario, les confundiremos y les defraudaremos. Un padre no puede pedir a su hijo que haga la cama si él no la hace nunca.
Confiar en nuestro hijo. La confianza es una de las palabras clave. La autoridad positiva supone que el niño tenga confianza en los padres. Es muy difícil que esto ocurra si el padre no da ejemplo de confianza en el hijo.
Actuar y huir de los discursos. Una vez que el niño tiene claro cual ha de ser su actuación, es contraproducente invertir el tiempo en discursos para convencerlo. Los sermones tienen un valor de efectividad igual a 0. Una vez que el niño ya sabe qué ha de hacer, y no lo hace, actúe consecuentemente y aumentará su autoridad.
Reconocer los errores propios. Nadie es perfecto, los padres tampoco. El reconocimiento de un error por parte de los padres da seguridad y tranquilidad al niño/a y le anima a tomar decisiones aunque se pueda equivocar, porque los errores no son fracasos, sino equivocaciones que nos dicen lo que debemos evitar. Los errores enseñan cuando hay espíritu de superación en la familia.
sábado, 2 de febrero de 2008
Agradecimiento (2)
De la misma manera que la esponsalidad “marca” a las personas mientras los dos cónyuges estén vivos, y no de manera adjetiva sino verdaderamente sustantiva, la paternidad-maternidad lo hace de manera similar, de tal manera que ya no son más Luis y Marta sino Marta y Luis esposos y padres. (pincharacá)
Con “explicaderas” buenas para todas las “entendederas”, le gustaba decir a San Josemaría que la familia es el principal negocio que tenemos los padres. Volviendo a las primeras consideraciones del artículo, matrimonio, paternidad y filiación, no son adjetivos, son sustantivos. Nos indican el orden que deben tener nuestras prioridades no sólo para dar cumplimiento a nuestras responsabilidades familiares sino principalmente para nuestra realización personal.
miércoles, 23 de enero de 2008
Para tener muy en cuenta.

En el Angelus del domingo pasado, con ocasión de la Jornada de la escuela católica, que la diócesis de Roma celebraba ese día, el Santo Padre había instado a los padres, profesores, dirigentes y alumnos de las escuelas católicas, a perseverar, a pesar de las dificultades en la tarea de "poner el Evangelio en el centro de un proyecto educativo que tienda a la formación integral de la persona humana".
En la carta, fechada el 21 de enero, Benedicto XVI afirma que la educación "parece ser cada vez más difícil. (...) Por eso, se habla de una gran "emergencia educativa", debido a que a menudo nuestros esfuerzos por formar personas sólidas, capaces de colaborar con los demás y de dar un sentido a la propia vida terminan en fracasos". Por otra parte, "se habla de una "fractura entre las generaciones", que ciertamente existe y pesa, pero que es el efecto, más que la causa, de la falta de transmisión de certezas y de valores".
El Papa escribe que entre los padres y profesores existe "la tentación de renunciar" a la educación "y sobre todo el riesgo de no comprender ni siquiera cuál es su papel. (...) En realidad, existe una mentalidad y una forma de cultura que llevan a dudar del valor de la persona humana, del significado mismo de la verdad y del bien, y en último término, de la bondad de la vida".
Frente a todas estas dificultades, "que no son insuperables", añade el Santo Padre, "no temáis!". (...) Los valores más grandes del pasado no pueden ser simplemente heredados; debemos hacerlos propios y renovarlos a través de una decisión personal, que a menudo es costosa".
"Sin embargo, cuando se tambalean los fundamentos y faltan las certezas esenciales, aquellos valores se necesitan de modo urgente. Concretamente, hoy aumenta la exigencia de una educación que sea realmente tal". La piden los padres, tantos profesores, "la sociedad en su conjunto, (...) los mismos chicos y jóvenes, que no quieren que se les abandone frente a los desafíos de la vida".
leer todo el documento
martes, 22 de enero de 2008
Emilio Calatayud Pérez
Con un verbo demoledor, este padre de familia da una lección magistral sobre lo que implica tener hijos.
Emilio Calatayud Pérez (Ciudad Real, 22 de diciembre de 1955) es un magistrado español, juez de menores de Granada conocido por sus sentencias ejemplares.Sus sentencias educativas han bajado la delincuencia en Granada y han aumentado el número de menores que no reinciden en el delito. En casi 20 años, el «padrazo» ha juzgado a más de 10.000 jóvenes a los que, siempre que puede, da esa segunda oportunidad que todos alguna vez hemos necesitado.Según el propio Emilio:" Mi mayor satisfacción es que ahora estén aquí, sentados a mi lado, rehabilitados, contentos con sus nuevas vidas. ¿Cuándo un juez se encuentra así, amigablemente, como yo hoy, con tres de sus antiguos condenados?» Emilio Calatayud lo dice con auténtico orgullo. Junto a él, Jesús Antonio, Enrique y Federico sonríen a quien todos en Granada conocen también como el «padrazo», el juez de Menores más conocido de España, aquél de las condenas ejemplares que en cada chaval jamás ve a un mero «delincuente», sino a «un joven que cometió un delito» y, aun más, a una víctima de un sistema social que demuestra fracasar cada mañana en la que él vuelve a condenar a un crío. Ante esa instancia, su desafío es claro: rehabilitar sin encerrar a quienes han delinquido, trabajar con ellos en el mismo entorno en el que cometieron sus faltas. Lleva 17 años intentándolo, e incluso lográndolo: el 82 por ciento de los menores que cumplen condenas en el régimen de medio abierto --libertad vigilada y prestación de servicios al beneficio de la comunidad-- no reincide en el delito. «Hoy ya evitamos incluso que un 70 por ciento de los menores vaya en un futuro a prisión --explica--, un gran logro de los profesionales que trabajan conmigo y de los que yo soy sólo la cabeza más visible."
A continuación la 2ª parte de la conferencia.
¡Felicitaciones Sr. Juez!



