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martes, 11 de mayo de 2010

El primer antiguo alumno sacerdote

Hace tiempo que no escribía ninguna entrada para este blog tan querido. Pues bien, ningún motivo podía ser mejor que la ordenación del primer sacerdote que fuera alumno del colegio. Y además en pleno Año Sacerdotal.
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Arturo Bellocq Montano, fue ordenado en Roma sacerdote del Opus Dei por el Prelado de la Prelatura el sábado 8 de mayo en la Basílica de San Eugenio. Y al día siguiente, celebró su primera Misa Solemne, que fué también de esponsales para su hermano y también antiguo alumno, Pablo. Arriba les vemos mientras esperan a la novia.
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Le vemos también celebrando en el altar mayor de la Iglesia de San Girolamo della Carita y luego en una inolvidable foto de familia.
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Finalmente recogemos del n°69 de Conversaciones, unas reflexiones de San Josemaría en respuesta a un periodista sobre los sacerdotes en el Opus Dei.
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¿Por qué hay sacerdotes en una institución marcadamente laical como es el Opus Dei? ¿Todo miembro del Opus Dei puede llegar a ser sacerdote, o sólo aquellos que son elegidos por los directores?.
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La vocación al Opus Dei puede recibirla cualquier persona que quiera santificarse en el propio estado: sea soltero, casado o viudo; sea laico o clérigo.Por eso al Opus Dei se asocian también sacerdotes diocesanos, que siguen siendo sacerdotes diocesanos igual que antes, puesto que la Obra les ayuda a tender a la perfección cristiana propia de su estado, mediante la santificación de su trabajo ordinario, que es precisamente el ministerio sacerdotal al servicio de su propio Obispo, de la diócesis y de la Iglesia entera. También en su caso la vinculación al Opus Dei no modifica para nada su condición: continúan plenamente dedicados a las misiones que les confíe el respectivo Ordinario y a los otros apostolados y actividades que deben realizar, sin que jamás se interfiera la Obra en esas tareas; y se santifican practicando lo más perfectamente posible las virtudes propias de un sacerdote.Además de esos sacerdotes, que se incorporan al Opus Dei después de haber recibido las sagradas órdenes, hay en la Obra otros sacerdotes seculares que reciben el sacramento del Orden después de pertenecer al Opus Dei, al que se vincularon por tanto siendo laicos, cristianos corrientes. Se trata de un número muy restringido en comparación al total de socios —no llegan al dos por ciento—, y se dedican a servir los fines apostólicos del Opus Dei con el ministerio sacerdotal, renunciando más o menos, según los casos, al ejercicio de la profesión civil que tenían. Son, en efecto, profesionales o trabajadores, llamados al sacerdocio después de haber adquirido una competencia profesional y de haber trabajado durante años en su ocupación propia: médico, ingeniero, mecánico, campesino, maestro, periodista, etcétera. Hacen además, con la máxima profundidad y sin prisas, los estudios en las correspondientes disciplinas eclesiásticas hasta conseguir un doctorado. Y eso sin perder la mentalidad característica del ambiente de la propia profesión civil; de modo que, cuando reciben las sagradas órdenes, son médicos-sacerdotes, abogados-sacerdotes, obreros-sacerdotes, etc.Su presencia es necesaria para el apostolado del Opus Dei. Este apostolado lo desarrollan fundamentalmente los laicos, como ya he dicho. Cada socio procura ser apóstol en su propio ambiente de trabajo, acercando las almas a Cristo mediante el ejemplo y la palabra: el diálogo. Pero en el apostolado, al conducir a las almas por los caminos de la vida cristiana, se llega al muro sacramental. La función santificadora del laico tiene necesidad de la función santificadora del sacerdote, que administra el sacramento de la Penitencia, celebra la Eucaristía y proclama la Palabra de Dios en nombre de la Iglesia. Y como el apostolado del Opus Dei presupone una espiritualidad específica, es necesario que el sacerdote dé también un testimonio vivo de ese espíritu peculiar.Además de ese servicio a los otros socios de la Obra, esos sacerdotes pueden realizar, y realizan de hecho, un servicio a otras muchas almas. El celo sacerdotal, que informa sus vidas, les debe llevar a no permitir que nadie pase a su lado sin recibir algo de la luz de Cristo. Más aún, el espíritu del Opus Dei, que no sabe de grupitos ni de distinciones, les impulsa a sentirse íntima y eficazmente unidos a sus hermanos los otros sacerdotes seculares: se sienten y son de hecho sacerdotes diocesanos en todas las diócesis donde trabajan, y a las que procuran servir con empeño y eficacia.Quiero hacer notar, porque es una realidad muy importante, que esos socios laicos del Opus Dei que reciben la ordenación sacerdotal, no cambian su vocación. Cuando abrazan el sacerdocio, respondiendo libremente a la invitación de los directores de la Obra, no lo hacen con la idea de que así se unen más a Dios o tienden más eficazmente a la santidad: saben perfectamente que la vocación laical es plena y completa en sí misma, que su dedicación a Dios en el Opus Dei era desde el primer momento un camino claro para alcanzar la perfección cristiana. La ordenación sacerdotal no es, por eso, en modo alguno una especie de coronación de la vocación al Opus Dei: es una llamada que se hace a algunos, para servir de un modo nuevo a los demás. Por otra parte, en la Obra no hay dos clases de socios, clérigos y laicos: todos son y se sientes iguales, y todos viven el mismo espíritu: la santificación en el propio estado.
Muchas gracias a Carlos Carluccio por las fotos.

sábado, 18 de octubre de 2008

Antiguos alumnos.

En la foto, uno de los numerosos equipos de rugby de antiguos alumnos, en un Seven reciente, que lleva el nombre de Luis Ubilla, profesor y papá de Monte VI, prematuramente fallecido El tema de los antiguos alumnos es de vital importancia para el desarrollo de un colegio. A veces, cuando el mismo está en los diez o quince primeros años, parece no ser una prioridad. De hecho, porque todavía no los hay. Y porque las urgencias son otras, fundamentalmente crecer y consolidarse.
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Sin embargo, desde la etapa fundacional hay que empezar a trabajar en el proyecto a desarrollar con los antiguos. No es buena política esperar a que las primeras egresadas se casen o que los primeros egresados se gradúen para ponerse a andar. En efecto, se puede antes, ya desde el ingreso de la familia al colegio. Todas las iniciativas tendientes a crear lo que llamamos “espíritu de cuerpo”, son fundamentos de piedra sólida para una futura asociación de antiguos alumnos potente y agradecida. En un sentido amplio, todo rema hacia este objetivo si fue bien hecho. Pero algunos puntos son particularmente interesantes.
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En un colegio de varones, todas las actividades deportivas, viajes y campamentos son importantes. Los recuerdos agradables y divertidos, lo son también. Estos se pueden lograr esperando que caigan como una fruta madura o bien poniendo la intencionalidad de que el colegio sea una fuente de buenos recuerdos. Como en la vida familiar, los buenos recuerdos hay que provocarlos y luego atesorarlos. Son raíces. Fotos, eventos, personas divertidas y con capacidades de liderazgo, son también elementos a tener muy en cuenta.
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Más adelante, llegará la hora de las actividades propias de los adolescentes. Las fiestas sobre todo, merecen una atención importante por el Dpto. de Orientación. Y en este campo las mamás son lo más importante. Con ellas todo se puede, con ellas en contra no se puede casi nada. Merecerá un capítulo aparte, pero hay que aquietar los ánimos. Hoy por hoy, es más que difícil que una niña se quede “a vestir santos” en el sentido que le daban a la expresión nuestras madres y abuelas. Y sin embargo hay mamás que nada más tener las niñas 12 años, les entra la obsesión de que no se vayan a meter a “monjas”. ¡Y buena la hemos hecho!
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Volviendo a la foto, muestra un grupo de los que gracias a Dios, hay muchos en Monte VI. Se siguen viendo, son amigos, tienen alguna actividad anual preparada que les permita revivir y contar una y otra vez las mismas cosas y reírse con las mismas ganas. ¿A dónde mandarías hoy a tus hijos? se preguntaban en una reunión pasada, cerveza de por medio. Y todos coincidían: ¡a Monte VI!

domingo, 28 de octubre de 2007

Alf

Interrumpo la secuencia de artículos que pensaba escribir. Aunque todo se entrelaza. Es que acabo de llegar de un curso de retiro en La Cantera, a una media hora del centro de Montevideo. Y no me resisto. Mis compañeros de silencio, una veintena larga de hombres de mi edad y tres o cuatro jóvenes. Entre ellos, un antiguo alumno del colegio. Lo miro y no lo puedo creer.

Me cuesta mantenerme serio. Es que verlo me hace recordar sus diabluras. Con mayúscula debería ponerlo. Tenía sus defensores. Entre ellos Don Ricardo. Ya lo vimos en una foto hace algunos días. Si lee estas líneas se reirá mucho.


Una vez, junto con otros cuyo nombre tampoco quiero revelar –entre otras cosas porque uno es ahijado de mi mujer- amenazaron al dueño del quiosco de la esquina de Monte VI con prenderle fuego al mismo. Motivo: tenía en exhibición revistas porno. No les faltaba razón a los chicos. Les faltaba prudencia. Les sobraba buen humor y agallas. Todo terminó bien y el quiosquero escondió las revistas.


Hoy está cambiado. Responsable, casado, trabajador del campo, tiene unos ideales fantásticos y lucha por cumplirlos. Moraleja: valió la pena. Felicitaciones a los padres. Ellos también, con la perspectiva de los años, se deben reír.


Me recuerda aquella maestra que encontró que el pintor había usado una de sus angelicales alumnitas para un retablo de una iglesia romana. “Es que no me deja rezar”, decía sonriente, “la miro y me acuerdo de sus trastadas”.


De nuevo, valió la pena. Un colegio que se apoya en los padres y viceversa, juega a ganador.


Disfruten el video-clip. Cualquier coincidencia… es verdad.

PS: Para la intimidad: ¿El dueño de casa se llamaba Willy?

jueves, 18 de octubre de 2007

Nísperos


Los nísperos, en el jardín de Millán nunca llegaron al amarillo que ya tienen en esta foto. Es que de verdes se los comían. A pesar de que el jardinero -Focco- los espantaba y amenazaba con su escoba. No hay forma incruenta de impedir que unos diablitos que quieren subir a un árbol lo logren. Igual hacían con las moras y los higos. Lo confiesan sin ningún pudor los autores, ya pasado el peligro del jardinero. Además, desde el punto de vista del que escribe, para unos “niños de apartamento” y también de casa moderna, no es tan fácil conseguir la oportunidad de sentirse un poco mono. Y forma parte importante de las experiencias que hay que vivir. En algún caso “de cuyo nombre prefiero no acordarme”, siempre me pregunté si no sería la demostración -tan buscada por los antropólogos de todos los tiempos- del famoso eslabón perdido. Un buen tema de discusión con mi amigo Jean Marie Meyer , autor junto con Patrice de Plunkett de « Nous sommes des animaux, mais on n´est pas des bêtes » que en una traducción libre sería algo como “Seremos animales pero no brutos”. O para una tertulia con don Mariano Artigas, ya fallecido, autor de “Las fronteras del evolucionismo” y tantos otros. O ya en casa, pero con nivel internacional de campanillas, con Diego, Jorge y Juan Carlos. Nos sale más barato, hablan español y no tenemos que resucitar a nadie. También, a los que les interese el tema, les recomendamos pinchar aquí

viernes, 5 de octubre de 2007

Incendios

Desde que existen los colegios, los alumnos se las han ingeniado para esconderse y hacer travesuras. Y gran parte de la historia de la vida de los maestros ha consistido en tratar de impedírselo, triunfando casi siempre los primeros. A pesar del viejo aforismo "yo fui niño antes que Ud. y me las sé todas", no hay duda que las cosas cambian y la tecnología, por ejemplo, se lo pone más difícil al gremio de la tiza y borrador. Pero hay cosas que desde Tom Sawyer , con su pipa de marlo, siguen iguales. Como fumar a escondidas. Así que la quinta de Millán 4250 ofrecía múltiples alternativas para estos menesteres tradicionales y casi podríamos decir, emblemáticos de la condición de estudiante.

Una tarde de otoño, para sorpresa de todos, un antiguo y seco papiro, con un gran hueco central -ideal para esconder cosas y tesoros- empezó a humear cada vez con más intensidad. Alguien había usado el hueco como un irrespetuoso cenicero, indigno de la solemnidad del viejo y solidario árbol. Pitando detrás de su protección compinche, probablemente asustado por la cercanía de algún maestro, apagó mal la colilla. El casero, Foco de apellido, trató de apagar el tronco pero no pudo. Así que terminaron llamando a los bomberos, que fácilmente lo lograron. No tenían un carro tan lindo como el de la foto, es cierto. Es que con un carro como ese, se justifica la tradicional ilusión de los niños que quieren ser bomberos.

En fin, ya ven que no tengo iniciales para poner. Aunque en aquel momento tuve mis sospechas, pero ya no me acuerdo. ¡Para que necesidad! diría mi abuela. Eran épocas divertidas y recuerdo alguna película de mi juventud en la que sucedían episodios similares, por ejemplo "Donde hay diablillos hay diabluras". (Si alguien la rescata, le ruego me lo comunique)
Aprovecho también para recomendarles la lectura de tres libros de Marcel Pagnol , "La gloria de mi padre", "El castillo de mi madre" y "El tiempo de los secretos", una trilogía llamada "Souvenirs d´enfance". Es de una gran frescura, optimismo y ternura y está llena de valores intemporales. Lo disfrutarán grandes y chicos. Y más si hacen el esfuerzo de leerlo en el original francés.
Para los casados y quienes estén por casarse, no se pierdan el relato de la abuela y el abuelo a propósito de la estadía de éste en su juventud en Paris aprendiendo el tallado en piedra. Vale más por si sola que todos los textos actuales sobre si los hombres son de Marte y las mujeres de Venus o de si las mujeres saben o no leer mapas.

miércoles, 3 de octubre de 2007

Empanadas.

Si algo tienen en común los egresados del colegio, es su diversidad. Prueba de la validez de la propuesta educativa. Y de su capacidad de potenciar las personalidades. Profesionales de carreras liberales, deportistas, industriales, comerciantes, periodistas, músicos, pintores y también, como en el caso de este video, artistas escénicos. Para ser sinceros, tampoco hacía falta que este alumno comedor de empanadas (LOA) estudiara demasiadas artes escénicas. Su vida, desde que lo conozco, y lo conozco desde hace mucho, fue siempre una gran actuación. En todos los significados del término. Me gusta recordar cuando la mamá se desvivía para que adelgazara. Y el "gordo", llegaba al colegio con una Coca que había comprado en el kiosko de Chichita y luego, al mediodía, terminada su frugal vianda, paseaba por las mesas, tratando de que los más chiquitos le convidaran con galletitas (¿chantaje mediante...?). Muy habilidoso para el football, los vecinos lo conocían por el nombre. Y cuando comenzaban los partidos sobre el final de la tarde, se sentaban en el muro del fondo a mirar. Una vez, con un espectacular gol de chilena, se ganó la ovación de los espectadores que lo alentaban L... L... L...!!!! Y el, como quien sabe que se debe a su público, les tiraba en un teatral ademán, besos. ¡Qué grande L...! Incursionó también en el área de la producción, con un video memorable en el cual personificaba a Don Corleone y guardaba los cadáveres en los cajones de la cocina, mientras fumaba los habanos de su padre. Desde este blog, te deseamos LOA el mejor de los éxitos. Y que cuando tengas tu estrella - que ya te está esperando- en el Walk of the Fame, te acuerdes de nosotros.

domingo, 30 de septiembre de 2007

Ducha




Comienzo gustosamente con este simpático personaje , algunas anécdotas, recuerdos y reflexiones, de mis años como director de un colegio de varones en Montevideo.
La diversión para los "antiguos" está servida.