martes, 30 de octubre de 2007

Trípode II

Continuando con el realismo, la prudencia y la paciencia que deben moderar nuestras expectativas, pensemos una vez más, que nuestra idoneidad y autoridad educativa con respecto a nuestros hijos, se deriva del hecho de ser padres.
Pero este argumento contundente, nos obliga a poner los medios necesarios para hacerlo de la forma mejor y más conveniente.
Por eso, cuando en el colegio nos hacen consideraciones sobre la marcha de nuestros hijos, hay que tomarlas como una verdadera y desinteresada ayuda. Y así como a nadie en su sano juicio, si la maestra le dice que el niño no ve bien, le contesta que escriba con letra más grande, sino que va al oculista, también hay que tener la misma actitud cuando el tema de la observación es de índole psicológica.
Este terreno, despierta muchas veces reacciones negativas por parte de los papás. Porque ven sus expectativas menoscabadas. Sin embargo, debe primar la prudencia y el realismo en el actuar, que llaman a la responsabilidad inalienable.
La sintonía y el diálogo deben ser muy fluidos. Y al respecto, la experiencia indica que este intercambio es siempre entre tres: mamá, papá y preceptor. Si falta el papá o la mamá a la entrevista, corremos el riesgo de actuar con falta de datos y opiniones, siempre imprescindibles.
Los papás somos los educadores por excelencia. El colegio que hemos elegido, nos permite llegar más facilmente a los aspectos técnicos, nos brinda los elementos necesarios para informarnos más y mejor y poder actuar en consecuencia. Sin embargo, el ámbito de la educación en su sentido propio, no se ciñe exclusivamente a lo académico, a lo deportivo, a la socialización de nuestros pequeños, a la maduración en un ambiente diferente al del hogar y la familia o a la formación cristiana básica. Es mucho pero no alcanza.
Por eso, suelen ser necesarias, siempre buscando lo óptimo y con realismo, otras ayudas educativas, a las que el colegio no llega.

Seguiremos.

domingo, 28 de octubre de 2007

Alf

Interrumpo la secuencia de artículos que pensaba escribir. Aunque todo se entrelaza. Es que acabo de llegar de un curso de retiro en La Cantera, a una media hora del centro de Montevideo. Y no me resisto. Mis compañeros de silencio, una veintena larga de hombres de mi edad y tres o cuatro jóvenes. Entre ellos, un antiguo alumno del colegio. Lo miro y no lo puedo creer.

Me cuesta mantenerme serio. Es que verlo me hace recordar sus diabluras. Con mayúscula debería ponerlo. Tenía sus defensores. Entre ellos Don Ricardo. Ya lo vimos en una foto hace algunos días. Si lee estas líneas se reirá mucho.


Una vez, junto con otros cuyo nombre tampoco quiero revelar –entre otras cosas porque uno es ahijado de mi mujer- amenazaron al dueño del quiosco de la esquina de Monte VI con prenderle fuego al mismo. Motivo: tenía en exhibición revistas porno. No les faltaba razón a los chicos. Les faltaba prudencia. Les sobraba buen humor y agallas. Todo terminó bien y el quiosquero escondió las revistas.


Hoy está cambiado. Responsable, casado, trabajador del campo, tiene unos ideales fantásticos y lucha por cumplirlos. Moraleja: valió la pena. Felicitaciones a los padres. Ellos también, con la perspectiva de los años, se deben reír.


Me recuerda aquella maestra que encontró que el pintor había usado una de sus angelicales alumnitas para un retablo de una iglesia romana. “Es que no me deja rezar”, decía sonriente, “la miro y me acuerdo de sus trastadas”.


De nuevo, valió la pena. Un colegio que se apoya en los padres y viceversa, juega a ganador.


Disfruten el video-clip. Cualquier coincidencia… es verdad.

PS: Para la intimidad: ¿El dueño de casa se llamaba Willy?

jueves, 25 de octubre de 2007

Trípode I



A propósito de mis años como director, pero también a la luz de mi experiencia personal como padre y como amigo de muchos otros padres, quiero hacer algunas consideraciones sobre cuáles son nuestros objetivos educativos familiares, qué medios tenemos a nuestro alcance, qué resultados podemos esperar y qué elementos de certeza tenemos.

No se asuste el amigo lector y crea que pienso extenderme en un largo tratado. No está a mi alcance. Mi formación médico quirúrgica me lleva a “ir al bulto”.

Si pudiéramos escuchar sin ser vistos, las conversaciones de los papás –y de los abuelos, que mucho importan- sobre las expectativas que tienen de cada uno de sus hijas e hijos, veríamos un anecdotario muy divertido. Desde los aspectos deportivos, hasta los detalles físicos, los logros intelectuales, sociales, laborales y económicos, nueras y yernos, nietos y biznietos, todo lo imaginamos los padres. Todo. Una novela rosa legítima y simpática, de tejas abajo, le hemos oído decir tantas veces y con tanto cariño a San Josemaría.(pinchar acá)

La vida nos ha enseñado a todos, gracias a Dios, que sin embargo, cada personita que ha venido a alegrar nuestras familias, es nada más ni nada menos que eso, una persona. Y que nuestro accionar educativo, en toda circunstancia, debe estar dirigido a facilitar el máximo desarrollo de sus potencialidades del modo que le es propio. En definitiva, que el deber de educar responde al derecho a ser educado en el respeto de las peculiaridades de cada niño. Recomiendo la lectura del siguiente artículo de Ramón Pi sobre la obligación de educar, tomado de Arvo.net (pinchar acá)

En efecto, las expectativas en el terreno del quehacer humano tienen que ser realistas, prudentes y pacientes. Y como la mirada del amor materno y paterno, es y debe ser, por definición incondicionada, hacemos bien en usar ayudas externas apropiadas para que, este amor y esta aceptación del hijo por lo que es -por ser persona y sin adjetivos-, no se transformen en una limitante del desarrollo de nuestros hijos. Buscando lo que consideramos mejor, podemos errar en lo que es bueno para cada uno.

Seguiremos.

Comedor III


Siguiendo con el “comedor” –en sentido amplio- una de las instancias más esperadas por los alumnos, es el asado y en momentos muy especiales, la parrillada. De ordinario se ve dos veces durante el año, el día final del campamento o convivencia y el “día de la Familia”. Es todo un ritual muy rioplatense y también del sur del Brasil, que nadie quiere perderse y que todos disfrutan, grandes, chicos, mamás, papás, abuelos. Además, siempre hay un “especialista”, en el caso del colegio un personaje proveniente del medio de Tacuarembó, de una “ciudad” –según él, obviamente- llamada Quiebrayugos (23 habitantes en el último censo) En su honor vamos a poner una foto a la salida del último campamento el día de ayer ( y van….?). Muchas gracias Juan Antonio.
Volviendo a lo de todos los días, ¿qué hacer cuando aparece una intoxicación por alimentos? En quince años sólo me ocurrió una vez, y fue una experiencia por demás desagradable. El servicio estaba en ese entonces tercerizado, y se cocinaba en las dependencias del colegio. Para colmo de males, en esa época teníamos en los países fronterizos cólera, que afortunadamente nunca llegó al nuestro. El entonces Ministro de Salud, mandaba a sus hijos a Monte VI. Le faltó tiempo a alguien que nunca supimos quién fue -ni falta que hace- para enviarnos a una reportera del principal noticioso de la TV,
para preguntarnos si eran verdad los rumores de que el primer brote de cólera, había sido en el colegio de los hijos del Ministro de Salud. Quedó claro que mi flujo coronario tenía menos turbulencias que una piscina.


Experiencias: 1º, tener siempre los aspectos bromatológicos en forma inobjetable, tanto los propios como los de los proveedores de servicios, incluyendo el control periódico del agua. 2º, evitar implicancias de ningún tipo en la contratación del proveedor del servicio. Como siempre, la profesionalidad es la regla. 3º, transparencia absoluta en la comunicación a los padres. 4º tomar con idoneidad técnica, celeridad y justicia las medidas necesarias.

martes, 23 de octubre de 2007

Comedor II


Siguiendo con el tema del comedor del colegio, Pedro, durante muchos años Coordinador de Orientación (C.A.O.), tenía el asunto dentro del área de su responsabilidad. Ciertamente, ¿qué no cae bajo la responsabilidad del Coordinador de Orientación?. Como se lo tomaba muy en serio, hacía múltiples estudios y encuestas. Encontró muchas curiosidades, pero sólo una vez descubrió un niño al que no le gustaba el dulce de leche. No recuerdo su nombre pero es seguro que Pedro si. Fue todo un hallazgo, casi antropológico.
Me acuerdo también, que cuando estudiaba medicina –hace ya casi treinta años que me gradué- la anorexia formaba parte con la adinamia y la astenia de un triplete sugestivo de enfermedades neoplásicas. Y nada más. No muchos años después, la anorexia nerviosa pasó a ser un flagelo de la juventud, principalmente mujeres. Hoy se encuentra la anorexia en los varones, aunque con menor frecuencia. Pero los trastornos en los comportamientos de la alimentación, son hoy una entidad propia, que requiere un seguimiento muy profesional. Les recomendamos a nuestros lectores visitar la página de la Unidad de Diagnóstico y Terapia Familiar -UDITEF-
(ver) de la Clínica Universitaria de la Universidad de Navarra . Otros colegios amigos, han tomado iniciativas muy interesantes relacionadas con el cuidado de la salud, que van más allá de la simple “área protegida”. (ver)
La sintonía entre las familias y la dirección del colegio en este tema, no puede ser menospreciada. Por cierto que se trata de la urbanidad, los buenos modales y la guerra a los caprichos. Pero es un tema serio de salud. Para niñas y varones.
En el plan de lectura, habíamos incluido en aquellos tiempos un libro de la serie del "Pequeño Nicolás"
(ver) . Uno de sus amiguetes, Alcestes, era un gordo simpático que vivía con las manos llenas de mermelada por las “tartines” que le mandaba su mamá. Los maestros trabajaban este personaje en relación con los hábitos correctos de alimentación. Aprovecho para recomendarles la serie a todos los lectores. Es muy divertida. Aunque tiene un tufillo feminista que deja al papá de Nicolás bastante mal parado. No sin motivos, todo hay que decirlo.
Como vemos, también el plan de lectura caía bajo el paraguas del C.A.O. Creo que lo único que se salvaba, era la Combi del Director. Una lástima, porque precisamente allí, lo hubiera necesitado para que pagara las multas. Volveré sobre el asunto.

lunes, 22 de octubre de 2007

Comedor I



La “hora del comedor” hace acordar a cualquier Director de Colegio a la “hora de las brujas” (ver) , artículo tomado del estupendo blog "coffee and diapers" (ver) . Esta feliz definición, se refiere al horario entre las 19.00 y las 20.00 en el hogar, que todas las mamás conocen y temen – y todos los papás también, faltaría más, por eso suelen llegar después de las 20.00-. Se asemeja en importancia a la entrada y salida de los alumnos al colegio. Es el tiempo de los apuros, cuando los “previstos imprevistos” arrecian, de los apurones, de los llantos de los chiquitos a los que no les gustan las arvejas, de los de turno que no llegan o que faltaron y hay que suplir, de las quejas de las mamás -incomprensibles para una mente de varón- y que justifican una mano femenina detrás de bambalinas o al frente, directamente. Recuerdo una conversación con un amigo que había coincidido con una Directora en un aeropuerto. Le dijo que ella mediría un colegio visitándolo a la hora del comedor. Me parece un poco exagerado, pero ¡vaya, esa señora sí que conocía de colegios!
Es un ámbito apropiado para la educación en la fortaleza, espíritu de servicio, urbanidad, sobriedad y muchas otras virtudes. La misma directora contaba a mi amigo, que unos padres habían retirado a su chica del servicio de cattering que ofrecía su colegio y se pasó a la vianda preparada en casa, por la baja calidad de los servicios, según ellos. Luego del mal rato, la sabia directora hizo que la gobernanta llevara un registro de las viandas que la chiquilla traía. ¿Pensaron en hamburguesas con papas fritas y alfajores todos los días? 100% correcto. Seguiremos con el tema en otros posts. Vale la pena.
Le agradecemos a Hermione y Harry la foto. El comedor de Monte VI era un poco menos impresionante.

jueves, 18 de octubre de 2007

Nísperos


Los nísperos, en el jardín de Millán nunca llegaron al amarillo que ya tienen en esta foto. Es que de verdes se los comían. A pesar de que el jardinero -Focco- los espantaba y amenazaba con su escoba. No hay forma incruenta de impedir que unos diablitos que quieren subir a un árbol lo logren. Igual hacían con las moras y los higos. Lo confiesan sin ningún pudor los autores, ya pasado el peligro del jardinero. Además, desde el punto de vista del que escribe, para unos “niños de apartamento” y también de casa moderna, no es tan fácil conseguir la oportunidad de sentirse un poco mono. Y forma parte importante de las experiencias que hay que vivir. En algún caso “de cuyo nombre prefiero no acordarme”, siempre me pregunté si no sería la demostración -tan buscada por los antropólogos de todos los tiempos- del famoso eslabón perdido. Un buen tema de discusión con mi amigo Jean Marie Meyer , autor junto con Patrice de Plunkett de « Nous sommes des animaux, mais on n´est pas des bêtes » que en una traducción libre sería algo como “Seremos animales pero no brutos”. O para una tertulia con don Mariano Artigas, ya fallecido, autor de “Las fronteras del evolucionismo” y tantos otros. O ya en casa, pero con nivel internacional de campanillas, con Diego, Jorge y Juan Carlos. Nos sale más barato, hablan español y no tenemos que resucitar a nadie. También, a los que les interese el tema, les recomendamos pinchar aquí